martes, septiembre 21, 2004

Al volver.

Recordar. Recuerdos de voces. Recuerdos de sensaciones. Recuerdos de sexo derrochado. Recuerdos de carne tibia. Recuerdos de oquedades cerca de la cara. Recuerdos de roces entre la piel. Recuerdos de la carne entre las manos, entre las piernas, entre los labios. Recuerdos de uniones prolongadas, de camas deshechas, de plásticos usados y saliva gastada. Recuerdos de ese olor que impregna, después, el labio superior, olor a saliva, a fluidos, a sudor, a vida.

Por tener memoria y no tener conciencia y seguir viviendo de la misma manera que hasta ahora.

Solo. Libre. Tranquilo. Feliz en la propia placidez. Sin tener que dar explicaciones ante nadie, ni siquiera ante mi mismo, acerca de mi conducta. Esperando la oportunidad de volver a traer un recuerdo pasado para llevarlo hasta el momento del ahora, no sentir que el tiempo sigue avanzando y mantener los recuerdos congelados en la memoria, repetidos en el Recuerdo.